Viajar por los pueblos es lo mio. Conozco la forma de las palabras y los pensamientos de la gente; con papel y tinta -y una paga-, escribo los ultimos con las primeras.
Mis pies me llevan por el mundo y asi es como fui a parar a una ciudad de hombres. ¿Cual, se preguntaran? Los nombres se me mezclan con el tiempo. Mas aun, porque la ciudad no fue lo importante, si no lo que alli me esperaba. Recuerdo el olor del pasto bañado en el sol, de los fuegos de las chimeneas por la noche, del polvo del camino. Tambien recuerdo a Alair. ¿Quien es el? Eso es lo mismo que me pregunte cuando lo vi. Los semielfos no son extraños para los viajeros como yo; pero solo con su mirada, me anticipo una historia. ¿Fue la soledad entre sus cejas? ¿O acaso el brillo en su sonrisa?
Lo que si puedo decir es que era un faro para mi atencion: vestia con armadura de cuero y una capa donde guardaba pequeños objetos en distintos bolsillos. Ademas, podia verse un baston en su espalda. Su altura le venia de los habitantes del bosque, pero tenia la contextura de los hombres. Aun cuando se lo veia joven, su pelo era gris como el de los sabios. Parecia que no se veia en un espejo hace dias: su barba estaba tupida y el pelo, enmarañado, aunque corto. Despues note que sus ojos eran grises. ¿Acaso seria ciego?
Debi haber estado varios minutos observandolo, porque de repente me vi reflejado en sus ojos y supe, no solo que no estaba ciego, sino que estaban mas cerca de mi de lo que recordaba. El debia saberme cautivado, porque solo con darme su nombre, yo ya estaba pidiendole que me dejara escribir su historia. La curiosidad y la satisfaccion se veian reflejadas en sus ojos. Y no podia dejar de pensar que yo tambien. Con un asentimiento de cabeza, me dijo que me esperaria en mi habitacion cuando saliera la luna. Y asi, se fue.
Lo primero en lo que pude pensar fue en su atrevimiento. ¿En mi habitacion? ¿Y de noche? Pero luego, me surgio otro pensamiento: ¿Como sabria el cual era mi habitacion, si todavia no lo sabia yo? Con el miedo como un latigo, corri a la primer posada y acepte el primer cuarto disponible.
El resto del dia paso lentamente: me ubique en la taberna con mis plumas y papeles, escribi unas cartas a pedido del posadero y espere a que corriera el rumor del escriba de la posada. Aunque escuchaba noticias inquietantes de la boca de los habitantes, no podia dejar de pensar en mi visitante nocturno.
Cuando bajo el sol, espere a verlo entrar en la posada. Como el tiempo pasaba, pedi mi cena. Como seguia pasando, la comi fria. Entre el enojo y la desesperacion, me retire a mi habitacion. Y ahi estaba el.
- Por favor, cierra la puerta y apaga la luz. Y luego sientate, ¿quieres?
Asi lo hice.
- Puedo ver que eres un escriba. Sin luz no podras escribir mi historia, pero podras recordarla para hacerlo mañana. Salvo que me interrumpas… ahi no tendras mañana.
“Mi nombre es Alair; hijo de Venna y de Alen. Elfa y hombre. De ella solo conozco la historia: murio en la tristeza cuando mi padre me llevo a vivir con los hombres. Tenia sus ojos, me han dicho sus parientes; y por eso me alejaron de ellos. Que distinto seria ahora.
“De el, conozco su humor y su sonrisa, su enojo y su dolor. De familia de taladores, se aburrio de su destino y cayo donde todos: en el amor de otra raza. Y asi llegue yo, quien le saco lo que ya tenia y le dio algo nuevo. Aunque no solo me robo a mi en mi cuna, sino tambien a los libros de los elfos. Siempre lo recordare como un gran ladron: robo amor, robo sabiduria y robo a su propia sangre. Y esto es todo lo que sabras de ellos.
“Creci apartado de las ciudades, dividiendo mi tiempo entre el cuerpo y la mente; el trabajo y los libros. Alen siempre decia que yo tendria la dureza de la roca en mi, aunque me tuviera que hacer comer piedras. ¿Habre comido piedras? Eso lo decides tu. Lo que se es que, ahora, una de las rocas esta fisurada. ¿El cuerpo o el espiritu? Eso si tendra respuesta. Pero me estoy adelantando: me hice fuerte y aprendi lo que pude y asi me fui. De Alen nada mas importa, porque es pasado. Tampoco importa la visita a los Elfos, no al menos ahora. Si importa mi viaje.
“Y sobre todo, importan los Tiflin. Su conexion con los infernales es la fama que les precede, y eso me hizo dirigirme hacia ellos. Y no solo di con uno, un maestro de conjuros que me enseño su idioma, sus libros y su afecto. Sino que hice orgulloso a mi padre y me quede con todo. ¿Que paso con el? Eso no tiene interes. Pero sus enseñanzas me permitieron ser la persona que soy ahora. En soledad, realice los conjuros e invoque a un espiritu que me conociera y me diera sentido. Y llego entre las hojas muertas, con un viento que lleva la amenaza del frio y supe que el otoño llegaba a mi vida. Recibi mi nombre y pague un precio. Recibi poder y pague otro mas.Me gustaria decir que fueron el color de mi pelo y de mis ojos, pero eso solo fueron los caprichos del otoño. Eran muy vivaces y el precede a la muerte. Eran muy llamativos y a el le gusta el engaño.
“Pero tal como el me domino, yo lo domino a el y mi historia es la suya. Y ahora, lo unico que existen son caminos abiertos.
“Con esto termino lo que debes saber. Veo en tus ojos una pregunta: y la respuesta es que si, esta es una historia que debes escribir. ¡Y estate atento, hijo de los hombres! Porque fuiste el primero en escuchar de mi y de mi pasado, ¡pero no seras el ultimo en escuchar mi nombre en los tiempos que se avecinan!
“¡Que Sehanine ilumine nuestros destinos pero no ate nuestros caminos!
Y esas fueron sus palabras. Luego, sientiendo la presion de sus ojos sobre los mios, me sobrevino el dolor… y el ya no estaba.
Ciertas fueron sus palabras, ya que su nombre resuena en los tiempos que pasan. Y por eso decidi, despues de un largo cavilar, escribir su historia. Y este viejo les previene: ¡Sepan ver, en Alair, al otoño con la fuerza de romper una piedra!