El precio.

Primero me agacho, justo a tiempo para esquivar una patada. Luego, salto para atras; caigo y ruedo. Me levanto y analizo la situacion: yo, arboles, persona corriendo hacia mi, persona apuntando un arco, persona que intento patearme. Primero, hago un giro de 180 grados, golpeo con el reves de mi puño a la persona que corre hacia mi y evito la flecha. Luego, giro hasta posicionarme en la espalda del enemigo y lo agarro por detras. Al escuchar el segundo flechazo, empujo a la persona, ya que si me quedo pegada, la flecha podria atravesar la carne y darme en algun punto importante. Mientras tanto, no encuentro a quien me pego la patada. Inspiro y guio al aire de mi nariz a los pulmones, de los pulmones a la sangre, de la sangre a mis puños. Suelto mi ataque hacia quien sostiene el arco, pero siento un dolor en un costado que me desestabiliza: mi ataque no llega al arquero, quien dispara otra flecha. Siento un primer aguijon en la juntura de mi brazo y mi hombro derecho, un segundo entre la cintura y la pierna izquiera, un tercero en la boca del estomago. Caigo al piso y veo mi sangre. Oscuridad.

Me despierta el dolor: mi mano derecha ha sido cortada. La agonia detiene el tiempo, por lo que no se cuanto tiempo pasa hasta que cortan la izquierda. Pero el dolor se detiene rapidamente; no era mentira, el tiempo se ha detenido. Si se dice que una persona, antes de morir, ve su vida pasar ante sus ojos, tambien corren los rumores de que los usuarios tenemos la chance de realizar nuestra ultima voluntad. Parece ser cierto.

Primero invoco a la voluntad de mi alma unida y de mi cuerpo despedazado: la cancion sale de mis huesos y de mi carne, una cancion de integridad. Dicen que solo los curanderos pueden ver como carne y hueso se licuan para formar los hilos de la vida, como estos tantean y buscan lo que ha sido perdido y como, al unirse, el cuerpo vuelve a ser uno. Esto es asi porque en todo hay un precio: recuperar la unidad del cuerpo, afecta la salud del alma; no hay quien haya mantenido su cordura tras el dolor que se promete en esto. Sin embargo, en mi ya esta la muerte, soberana del dolor.

Luego, me levanto cuidadosamente y me pongo a trabajar: trazo los simbolos de la destruccion, el sufrimiento y, ahora que los conozco, los de la muerte. Los trazo en la tierra, en el aire, en los arboles, en la ropa. Los pongo en su mente, en su corazon, en su alma. Luego los borro. Esa no es mi voluntad, sino la voluntad del olvido. Mi pacto solo se llevara mi alma. Sin embargo, debo proteger lo que es mio. Dibujo cuidadosamente el simbolo de la muerte tranquila en sus corazones y la del arrepentimiento en sus almas.

Cuando termino, siento como empieza a fluir el tiempo: sale de mi corazon, se mueve por mi cuerpo, sale de mi nariz. Cuando impacta con el primer arbol, las hojas se mueven con el fulgor de la vida. Cuando toca los cuerpos, estos caen a la profundidad de la muerte. Me siento a ver como se van, me fijo como la vida da lugar al olvido. El cuerpo se pone rigido, porque ya no habra mas movimiento. El silencio ocupa a esos cuerpos. Se que pronto entrara en mi, porque el precio debe ser pagado.

Sin embargo, la espera es vana. Aun cuando los cuerpos ya son solo huesos, luego de que el tiempo se llevara al sol y a la nieve, sigo aqui. Me atenaza el miedo de confiar en que se me ha dado el regalo de la vida. Me levanto y noto que hay una barrera alrededor de este lugar: simbolos que impiden el paso, que impiden la magia de otros, que impiden a todos menos al usuario. Me imagino que otros me habran puesto en cautiverio, que han descubierto lo terrible de mi inmortalidad; pero luego veo que son mis propias marcas las que me encierran. Asi que, atravieso el umbral.

La luz del sol choca contra mi, el ruido parece excesivo, el bosque ya no es tal. ¿Donde estoy? No lo se, pero no es importante. Encuentro unas sombras desde las cuales puedo trazar los simbolos del viaje, del hogar: aunque suelen ser necesarios otros simbolos mas -como de la seguridad, de la tranquilidad, del equilibrio, del sigilo- siento que no son necesarias. Y no lo han sido, ya que llego sin dificultades. He notado seres al acecho, pero no se han acercado. Senti su temor. Ahora siento el mio.

Pienso que mi hogar ya no es tal. Mi vida, tampoco. Ni mi poder es el mismo. Solo puedo pensar en algo: ¿ha sido la fuerza de mi voluntad para con mi deber lo que me mantiene vivo? ¿O es que mi vida no ha sido suficiente para saldar la deuda?

¿Cual es el precio a pagar para mantener este equilibrio?

Blanco y negro

La nieve cae, el mundo fantasma. La vibracion en la garganta lleva al aullido final, prolongado y exhaustivo; es profundo: toca y vibra en el alma. La respuesta nunca llega, solo esta el caer de nieve; el sonido blanco de su caida y su posar, la calma de su transformacion.

Y la exhalacion, el viento blanco que sube contra toda logica, la logica del blanco que cae y cubre al mundo. Con tu ojos cerrado, todo es negro; es la lucha contra el blanco, el interminable e imperecedero blanco.

A estas alturas, tu cuerpo ya es blanco. Solo quedan las vibraciones del alma, el aullido muerto. Y hasta eso se detiene. Solo tenemos al blanco por fuera y al negro por dentro.

Equilibrio.

El agua era celeste, calida. Las ondas que hacia la barca al pasar le daban vida al lugar. En ella estaba Roca-de-luna, meditando junto al olor de la madera, buscando mas alla de la niebla. Asi hilaba el sonido que la llamaba, tirando de este para mover la barca. Era un sonido hecho con cuencas de luz.

Pasaba el tiempo y la barca cortaba la niebla, yendo hacia su origen.

Cuando Roca-de-luna abrio los ojos, las cuencas de luz volvieron a su dueño. El espiritu guia la esperaba. Su cuerpo era la niebla hecha carne, su llamado eran los hilos del cuerpo. Roca-de-luna se acerco para tocarlo y poder continuar su viaje. Sin poder resistirse, el espiritu tomo el nombre de ella y la niebla se hizo roca y las cuencas se hicieron luna.

Y asi de sencillo, ella tomo su nuevo nombre y, luego, se alejo vestida con este. Y con la noche brillante, la barca se llevo a Niebla-de-luz.

Saque insipiracion de: http://illustratosphere.tumblr.com/post/25794814926/the-offering-by-mythrime

No me acuerdo quien o en donde, pero se que en algun lado alguien tuvo la idea de decir que uno escribe los susurros de los dioses, nosotros solo somos las manos.

Polvo-de-Estrellas

     La nieve sigue cayendo y ella sigue caminando, sin dejar huellas con su andar ligero. Polvo-de-Estrellas se dirige a su lugar de nacimiento, sobre el pico de Moebia. Si pudieras verla en este momento, verias su contorno formado por pequeños puntos brillantes, que se juntan y reflejan la forma de las estrellas. Y en el fondo, verias un centro oscuro que te haria pensar en lo infinito del cielo y la grandeza del frio. No muchos han visto a un hijo de las estrellas caminando por el mundo, pero eso cambiaria ahora.

     Al llegar al pico de Moebia, Polvo-de-estrellas recordo su salida en el cielo: como debia esconderse de los rayos del sol y solo alimentarse de la luz de los astros de la noche; como se dio cuenta que debia soltar a su viejo cuerpo y saltar hacia sus nuevos hermanos; como recibio su nombre y su ser. Y alli estaba toda su historia: el cuerpo viejo de un color blanco brillante tal que, visto desde las planicies lejanas, se confundia con una estrella cercana; su sangre desparramada en la nieve, dandole forma a la constelacion de su nombre. Se acerco al borde del pico y vio, debajo, al valle lleno de nieve y al Arbol de Coraza-Palida. Solo ahora su nombre no le empequeñecia el corazon; y solo porque su corazon era una estrella. Sin embargo, nunca pisaba el pico de Moebia en verano, cuando los arboles del valle eran visibles.

     Pero ella no habia venido aqui a esperar el verano; tenia una mision y no podia retrasarse. Asi, se sento en el centro de su sangre y por encima de su cuerpo, aspiro el frio de la noche y comenzo a tejer su camino por los cielos. Tenia la soga para subir, recogio las rocas para formar un camino y llevaba el fuego que no le permitiria perderse. Y asi comienza una historia: con una soga, diez rocas, una lampara y una mujer que lleva a la noche como corazon.

Nace un hijo del agua

     Imaginate lo siguiente: estas en una cueva humeda, esperando. Por la entrada, ves caer las gotas con tu reflejo… cien veces, mil veces, tantas veces que te olvidas que estas esperando. Respiras y hueles la humedad de la piedra, tu pelaje mojado, el cuero arrugado. Si afinas el oido, escuchas los millones de golpes que son las pequeñas gotitas que chocan con el suelo. Con tus manos puedes sentir la suavidad de la roca lavada y el cosquilleo que te produce el musgo. Todo esto para evitar pensar en la espera que durmio tus piernas y le abrio el camino al frio.

     Pero tienes una tarea: sigues mirando la cascada y a traves de ella. Distingues el verde y el lima de la jungla y sigues esperando. Aunque sabes que la locura te aguarda en el dormir de tus piernas, moverte de ahi no es una opcion.

     El sol poniente tiñe de rojo a la cascada. Tu te vuelves rojo. Y cuando cae la noche, el agua se vuelve del frio azul; tambien tu. Con la salida de las estrellas y la luna, a ambos les nacen pecas blancas. Y con el despertar del sol, vuelve el amarillo y el verde. Desde ahora te riges por los ciclos del agua y de su color.

     Cuando las pecas nacen por quinta vez, decis levantarte. Dejas tu pelaje detras y das un paso. Si miras debajo de ti, ves el charco rojo del atardecer. Das otro paso y extiendes el charco. Con las manos llenas la cueva de un atardecer escarlata. Solo tus cuerpos se salvan: el que dejaste es azul y el que llevas ahora esta seco. Pero no por mucho. Te vuelves hacia la cascada y puedes escuchar tu cancion que te llama. Asi es como empiezas a correr y te dispones a saltar; y al hacerlo, sientes como el agua abraza tu cuerpo, le da una nueva forma y tambien un nuevo nombre: Ocaso-Escarlata.

     - Y asi ha nacido un nuevo hijo del agua -proclamo Oscuro-Profundo.

     Para los mas jovenes, el escenario era terrible. Toda la cueva estaba cubierta de palmas sangrientas; y en el medio, a tiras, se encontraba el pelaje de uno de sus hermanos. Este estaba azul, como si el cuerpo hubiera muerto de frio y el alma hubiera necesitado destrozar el cuerpo para alcanzar el calor que lo esperaba tras la cascada.

     Oscuro-Profundo sabia que esto asustaria a muchos de los nuevos, pero un nacimiento no era algo comun. Los hijos del agua eran solo uno de los clanes dedicados a los espiritus, que cada vez tenian menos miembros. Por lo que era mejor asustarlos ahora que dejarlos fracasar el rito del nombre.

Alair (personaje D&D).

Viajar por los pueblos es lo mio. Conozco la forma de las palabras y los pensamientos de la gente; con papel y tinta -y una paga-, escribo los ultimos con las primeras.

Mis pies me llevan por el mundo y asi es como fui a parar a una ciudad de hombres. ¿Cual, se preguntaran? Los nombres se me mezclan con el tiempo. Mas aun, porque la ciudad no fue lo importante, si no lo que alli me esperaba. Recuerdo el olor del pasto bañado en el sol, de los fuegos de las chimeneas por la noche, del polvo del camino. Tambien recuerdo a Alair. ¿Quien es el? Eso es lo mismo que me pregunte cuando lo vi. Los semielfos no son extraños para los viajeros como yo; pero solo con su mirada, me anticipo una historia. ¿Fue la soledad entre sus cejas? ¿O acaso el brillo en su sonrisa?

Lo que si puedo decir es que era un faro para mi atencion: vestia con armadura de cuero y una capa donde guardaba pequeños objetos en distintos bolsillos. Ademas, podia verse un baston en su espalda. Su altura le venia de los habitantes del bosque, pero tenia la contextura de los hombres. Aun cuando se lo veia joven, su pelo era gris como el de los sabios. Parecia que no se veia en un espejo hace dias: su barba estaba tupida y el pelo, enmarañado, aunque corto. Despues note que sus ojos eran grises. ¿Acaso seria ciego?

Debi haber estado varios minutos observandolo, porque de repente me vi reflejado en sus ojos y supe, no solo que no estaba ciego, sino que estaban mas cerca de mi de lo que recordaba. El debia saberme cautivado, porque solo con darme su nombre, yo ya estaba pidiendole que me dejara escribir su historia. La curiosidad y la satisfaccion se veian reflejadas en sus ojos. Y no podia dejar de pensar que yo tambien. Con un asentimiento de cabeza, me dijo que me esperaria en mi habitacion cuando saliera la luna. Y asi, se fue.

Lo primero en lo que pude pensar fue en su atrevimiento. ¿En mi habitacion? ¿Y de noche? Pero luego, me surgio otro pensamiento: ¿Como sabria el cual era mi habitacion, si todavia no lo sabia yo? Con el miedo como un latigo, corri a la primer posada y acepte el primer cuarto disponible.

El resto del dia paso lentamente: me ubique en la taberna con mis plumas y papeles, escribi unas cartas a pedido del posadero y espere a que corriera el rumor del escriba de la posada. Aunque escuchaba noticias inquietantes de la boca de los habitantes, no podia dejar de pensar en mi visitante nocturno.

Cuando bajo el sol, espere a verlo entrar en la posada. Como el tiempo pasaba, pedi mi cena. Como seguia pasando, la comi fria. Entre el enojo y la desesperacion, me retire a mi habitacion. Y ahi estaba el.

- Por favor, cierra la puerta y apaga la luz. Y luego sientate, ¿quieres?

Asi lo hice.

- Puedo ver que eres un escriba. Sin luz no podras escribir mi historia, pero podras recordarla para hacerlo mañana. Salvo que me interrumpas… ahi no tendras mañana.

"Mi nombre es Alair; hijo de Venna y de Alen. Elfa y hombre. De ella solo conozco la historia: murio en la tristeza cuando mi padre me llevo a vivir con los hombres. Tenia sus ojos, me han dicho sus parientes; y por eso me alejaron de ellos. Que distinto seria ahora.

"De el, conozco su humor y su sonrisa, su enojo y su dolor. De familia de taladores, se aburrio de su destino y cayo donde todos: en el amor de otra raza. Y asi llegue yo, quien le saco lo que ya tenia y le dio algo nuevo. Aunque no solo me robo a mi en mi cuna, sino tambien a los libros de los elfos. Siempre lo recordare como un gran ladron: robo amor, robo sabiduria y robo a su propia sangre. Y esto es todo lo que sabras de ellos.

"Creci apartado de las ciudades, dividiendo mi tiempo entre el cuerpo y la mente; el trabajo y los libros. Alen siempre decia que yo tendria la dureza de la roca en mi, aunque me tuviera que hacer comer piedras. ¿Habre comido piedras? Eso lo decides tu. Lo que se es que, ahora, una de las rocas esta fisurada. ¿El cuerpo o el espiritu? Eso si tendra respuesta. Pero me estoy adelantando: me hice fuerte y aprendi lo que pude y asi me fui. De Alen nada mas importa, porque es pasado. Tampoco importa la visita a los Elfos, no al menos ahora. Si importa mi viaje.

"Y sobre todo, importan los Tiflin. Su conexion con los infernales es la fama que les precede, y eso me hizo dirigirme hacia ellos. Y no solo di con uno, un maestro de conjuros que me enseño su idioma, sus libros y su afecto. Sino que hice orgulloso a mi padre y me quede con todo. ¿Que paso con el? Eso no tiene interes. Pero sus enseñanzas me permitieron ser la persona que soy ahora. En soledad, realice los conjuros e invoque a un espiritu que me conociera y me diera sentido. Y llego entre las hojas muertas, con un viento que lleva la amenaza del frio y supe que el otoño llegaba a mi vida. Recibi mi nombre y pague un precio. Recibi poder y pague otro mas.Me gustaria decir que fueron el color de mi pelo y de mis ojos, pero eso solo fueron los caprichos del otoño. Eran muy vivaces y el precede a la muerte. Eran muy llamativos y a el le gusta el engaño.

"Pero tal como el me domino, yo lo domino a el y mi historia es la suya. Y ahora, lo unico que existen son caminos abiertos.

"Con esto termino lo que debes saber. Veo en tus ojos una pregunta: y la respuesta es que si, esta es una historia que debes escribir. ¡Y estate atento, hijo de los hombres! Porque fuiste el primero en escuchar de mi y de mi pasado, ¡pero no seras el ultimo en escuchar mi nombre en los tiempos que se avecinan!

"¡Que Sehanine ilumine nuestros destinos pero no ate nuestros caminos!

Y esas fueron sus palabras. Luego, sientiendo la presion de sus ojos sobre los mios, me sobrevino el dolor… y el ya no estaba.

Ciertas fueron sus palabras, ya que su nombre resuena en los tiempos que pasan. Y por eso decidi, despues de un largo cavilar, escribir su historia. Y este viejo les previene: ¡Sepan ver, en Alair, al otoño con la fuerza de romper una piedra!

Dibujo de sombras

Las sombras se escurren por los techos, zigzaguean por las calles, se juntan en un punto. Alli juegan a hacer formas hasta que la luz las disipa. Y asi aparece el halcon sobre el cielo de piedra, cayendo en picada por su presa. Pero en la mitad de su vuelo, es un pez nadando contra la corriente, subiendo por la cascada. Al caer, es una piedra que siente pasar la caricia del tiempo por sus quiebres. Y esa caricia ahora es el viento que mueve al arbol, que carga las hojas hasta el piso. Tambien es una estrella, un amor y un limon. Pisadas, musica y frio. El invierno y un fuego. La luz del amanecer y la parca segando. Y el leon que ruge al cielo, estruendo de emocion, que lo declara rey y le alisa el camino por el cual caminar; rugido que dura un instante pero marca al mundo; rugido que, con su potencia, disipa a las sombras que lo forman como si fuera la luz acechante.

Polvo-de-estrellas (Intro)

De las montañas se veia nevar. Los picos blancos se dejaban llevar por los vientos, dejando partir su mascara invernal. Desde el cielo, podian observar en su caida la caminata de Polvo-de-estrellas. Ella pasaba sin dejar su huella marcada en los caminos que inventaba. Si pudieran saber los copos que era dentro de su cabeza que se amontonaban los vientos arremolinados, los que deberian estar jugando con ellos en vez de este viento suave que los mecia como a niños. Con el apuro que solo los tiempos pueden tener, los copos buscaban caer sobre la estrella de tierra, que vagaba apresada del sin destino. Sus primas celestiales se encontraban fijas en su inmortalidad y se escondian tras las nubes tormentosas. Por eso los copos apresuraron al viento y lo arrearon hacia la indecisa movilidad. No todos sobrevivieron el arduo viaje hasta ella; fue un trayecto infinito, porque entre el pico de la montaña y su base hay una vida de distancia. Pero los que llegaron y pudieron hacerse paso por su ropa y pelaje, llegar a su piel y traspasar al calor de su interior, se vieron recompensados. ¿Con que? Con el saber de un oraculo.

Ahora la nieve sabia algo: la muerte estaba cerca.

La llave de la vida

Despertas con un nombre en la garganta, de dulce color y aroma impio. Cerras el pico para que no se escape, mientras te llena de gloria; pero es escurridizo: se mueve a tus orejas e intenta escapar al mundo. Pero sos mas rapido y, como un niño y al ritmo de “no te oigo, sos de palo, tengo orejas de pescado”, usas tus dedos de escudo y le impedis el paso; con feroz determinacion desgarra tus dedos, pero solo la vieja tierra es mas dura que tus dedos. De ahi pasa a tu cerebro y susurra delirios. Te impregna de imagenes de aves con deseos de volar, de caballos al galope, de jaulas oxidadas, de pasion, muerte y libertad. Y asi se acerca a tus ojos e intenta salir con la marea, pero sos fuerte y te resisitis: el ave, el caballo y la jaula se mezclan y no son mas que confusiones. Entonces, se mueve por los tuneles hasta tu corazon, nucleo resonante, porque entiende que la puerta del alma se cierra y necesitan mas gente desde ese otro lado para mantenerla abierta. Y de esta manera, cuando llega a destino, el nombre grita despacito su ser, su insignia y su forma, accion que lo desarma y lo lleva a pasear por tus venas, para que lleves a tus dedos desde tus orejas que no quieren oir y limpien tus ojos que ahora no pueden ver; para que muevas tus piernas y salgas de la cama; para que respires la vida y que esa pureza limpie tu cerebro, le haga reset y borron y cuenta nueva. Y asi este nombre puede moverse hasta la puerta que no debe ser cerrada y vos ya no podes liberarlo, ni recordar siquiera su contorno, solo que lo llevas dentro y que vivis en su dulce color y su aroma impio.